Autonomías de un cuerpo disidente: 11 manifiestos transversales: Exhibición de resultados de la edición #3 del programa de formación Semillero Migrante

22 Marzo - 26 Abril 2026
Resumen
Si yo soy de un cierto género, ¿seré todavía considerado como parte de lo humano? ¿Se expandirá lo «humano» para incluirme a mí en su ámbito? Si deseo de una cierta manera, ¿seré capaz de vivir? ¿Habrá un lugar para mi vida y será reconocible para los demás, de los cuales dependo para mi existencia social?
Judith Butler
AUTONOMÍAS DE UN CUERPO DISIDENTE: 11 MANIFIESTOS TRANSVERSALES
Exhibición de resultados de la edición #3 del programa de formación Semillero Migrante.
 
A pesar de que las luchas por las políticas y derechos de equidad identitaria tienen más de un siglo es, quizás en las primeras dos décadas de nuestro mundo contemporáneo, cuando hemos hecho un cambio significativo en torno a la visibilidad de estas legislaciones necesarias. Nuestras deliberaciones se han situado con mucha más apertura en los modelos y perspectivas de lo que somos, y muy especialmente de aquello que, como agentes sensibles e interactuantes, modificamos o no sobre los contextos que nos rodean, posicionando una mirada más amplia frente a las relaciones que establecemos con la diversidad de un otro. 
Cada acción, cada tendencia, cada decisión, conforman en nuestra actualidad una parte esencial de ese todo en movimiento constante —integridad rizomática que también se ha convertido en un paradigma abierto de inéditas frecuencias y reveladoras consideraciones— donde las antiguas regencias de patrones imperantes en el campo de la orientación sexual y la identidad de género, se han transformado en el vínculo abierto para el surgimiento de autonomías ignoradas, restableciendo las señales y signos de un cuerpo diverso que ya consolida el camino de sus deberes y derechos para encontrar ese ansiado lugar de equilibrada y justa pertenencia dentro de las estructuras de lo social.
La muestra de resultados que hoy se exhibe en los espacios de Beatriz Gil Galería corresponde a una exploración consciente de esas formas y visiones, gestionadas por el impulso del programa de formación Semillero Migrante: una iniciativa creada y gestionada desde el año 2021 por la fotógrafa venezolana Fabiola Ferrero. Tiene como propósito guiar el desarrollo de jóvenes fotógrafos venezolanos que viven dentro y fuera del país, posicionando el estudio, el análisis, la práctica y el crecimiento de las infinitas posibilidades de la fotografía frente a las distintas formas que tenemos de representación. A través de dinámicas estructuras de formación, este programa integra constantemente la mirada tutorial de reconocidos docentes y artistas de Latinoamérica, involucrando el tratamiento de valiosos detonantes donde la narración y lo visual se engranan como la vía idónea para el despliegue de una historiografía divergente.
Entre 2021 y 2024, se llevaron a cabo dos ediciones en las que se profundizó en la construcción de relatos visuales sobre las problemáticas de la migración; durante 2025 se amplió su núcleo temático para abordar también el desarrollo de las historias de la comunidad LGBTQIA+ en Venezuela, alentando especialmente la participación de artistas ubicados en la región y fuera del país, potenciando tanto la conexión con identidades diversas, como una mayor apertura para las dificultades que existen a la hora de visibilizar estas realidades en entornos alejados de las políticas centrales. El valor de los resultados obtenidos, los convocó a poner en exhibición una selección de los trabajos realizados por los once alumnos participantes, quienes bajo la tutoría de artistas como la colombiana Juanita Escobar, la argentina Gisela Volá, la ecuatoriana Isadora Romero y los venezolanos Nelson Garrido, Andrés Pérez y la propia Fabiola Ferrero, re-estructuraron junto a sus alumnos la ampliación de este ejercicio fotográfico, el cual funciona, no solo para la inmersión en el tema que los congrega, sino también para encontrarnos con la fotografía como un eje múltiple de expresiones diversas, dispuestas a desestabilizar las formas tradicionales y extender un terreno de interrogantes en torno a nuestras conexiones con el documento fotográfico como enclave de lo real.
En el conjunto seleccionado se abren paso los tiempos vivenciales de cada autor durante su proceso de formación, congregando el surgimiento de discurridos manifiestos visuales sobre las comunidades LGBTQIA+. Estos ensayos son transitados por cada artista, tanto desde la actualidad testimonial de una existencia humana obligada al silencio o de un cuerpo negado por el orden imperante, como desde la revisión de archivos históricos y familiares, los cuales son retomados para resignificar las mutaciones simbólicas, las fisuras de la historia oficial y la memoria velada de todo aquello que ha sido encubierto, omitido o sepultado por las cláusulas heteronormativas. Para ello, se valen de la integración de múltiples lenguajes: poéticos, narrativos, audiovisuales, sonoros e instalativos, apuntando hacia la generación de archivologías disruptivas que integran el cruce intergeneracional, los testimonios de la otredad, el coloquio personal, los diálogos internos, los bordes de lo antropológico e, incluso, las posibilidades del repertorio ficcional, estrategias con las que se propicia una escena reflexiva que aviva el surgimiento de poéticas deliberantes; un proceso que nos roza al ser sujetos partícipes y cuerpos políticos de esa totalidad, donde la imagen surge ante nosotros como el ejercicio visual que ha venido a resignificar las secuencias del olvido y a desestabilizar lo acontecido en la atávica operativa de las desigualdades de las que formamos parte.
Es así como esta muestra nos invita a responder sobre la construcción de autónomas diversidades y la disolución de inflexibles categorías en medio de los abigarrados neo-fundamentalismos que nos rodean. Su funcionamiento se orienta hacia una dicotomía desplegada en dos canales de disidencia, los cuales se unen a modo de cadencia restaurativa: en primer lugar, el cauce de una fotografía que como manifiesto visual se busca entre los procesos alternos de narrativas transversales para levantarse frente a las hegemonías estereotipadas de su propio hacer; y en segundo lugar —no menos importante— el de un cuerpo que disiente frente al orden establecido de lo social, y que desde las soberanías de su propio deseo (el identitario, el de género o el de orientación sexual), se abre paso entre las normativas heteropatriarcales para encontrar un lugar; reestructurando en ambos sentidos, nuestras formas de relatar, de mirar y finalmente de ser uno, un otro uno, dentro de las iconografías y territorialidades de lo humano.
 
Lorena González Inneco 
Obras